Tom Zé: «Hasta hace poco tiempo, en Brasil me han marginado»
El cantante abre hoy el Festival de Otoño con un espectáculo basado en su disco «Juegos para armar»
El artista brasileño Tom Zé dará hoy su primer concierto ante un público español en el Teatro Albéniz de Madrid. El cantante cumple 68 años el día que se celebra esta entrevista y puede enorgullecerse de que la media de edad de los compradores de sus numerosos discos es de 18 años.
A sus 68 años, ha dejado de ser en Brasil un artista difícil para convertirse en popular
Javier de Cambra

Madrid- Nacido en Irara, en el nordeste de Brasil, Tom Zé estuvo presente en un disco, «Tropicalistas», que cambió el rumbo de la música popular brasileña: «Para mí convivir con Caetano Veloso y Gilberto Gil
fue un privilegio cósmico. En el tropicalismo había toda una visión crítica de la cultura brasileña. Puedo seguir considerándome tropicalista porque mis disentimientos con Caetano y Gil también son pequeños». En los años 70 y 80 padeció un cierto exilio interior en su país: «Cuando Caetano y Gil se fueron a Inglaterra en 1971, yo fui enterrado vivo como si no hubiera hecho nada. No hay explicación, no hay queja, es una constatación». Hasta que en 1990, David Byrne (ex miembro de Talking Heads) lo redescubre para el mundo en el sello «Luaka Bop» especializado en «world music»: «La selección de Byrne era de dos discos míos de los 70, “Todos los olhos” y “Estudando o Samba”, que en Brasil fueron recibidos como si no fueran nada. La selección fue nombrada por la revista norteamericana Rolling Stones uno de los mejores discos de los 90 en el mundo. Ofrecí conciertos en Estados Unidos y la crítica habló bien de mí y se vendieron muchos discos. En Brasil la crítica habla bien de mí, pero no hacen vender discos. En Estados Unidos, sí». En 1999 Tom Zé participó triunfalmente en el Festival Abril Pro-Rock, de Pernambuco, donde consiguió reconquistar al público de su país: «En Brasil decían que yo era un artista sofisticado, difícil, de elite. No era justo, era una manera de segregarme. Pero en el festival había 8.500 personas y no era posible buscar 8.500 intelectuales para asistir, era gente corriente. Ese día murió el mito del artista difícil y nació un artista medianamente popular en Brasil». ¿Qué ofrecerá esta noche en el Teatro Albéniz?: «Invito a las personas a convivir con la rebeldía, que es la verdad de lo que yo hago. La canción es el envoltorio, lo que yo produzco es esa proteína llamada rebeldía, sin la que ninguna generación puede vivir».
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