
TOM ZÉ / Músico
"Ojos y oídos de poeta"
Carlos Galilea, Madrid
David Byrne viajó a Brasil en 1986 con motivo de la proyección de su película True Stories en Río de Janeiro. Entró una mañana en una tienda decidido a llevarse a casa un buen lote de discos de samba. Entre todo el material que compró había un elepé de Tom Zé equívocamente titulado Estudando o Samba. Cuando, semanas más tarde, en Nueva York, David Byrne escuchó aquel vinilo se quedó anonadado. Había sonidos de licuadoras, sierras eléctricas, bocinas... Parecía el trabajo hecho en Manhattan por algún artista de la vanguardia neoyorquina, aunque la fecha de grabación aún resultaba más chocante: 1976. Byrne no paró hasta dar con el autor de aquella música inesperada. "Su música es diferente de cualquier música brasileña que yo había oído. (...) Letras increíbles y , en algunos casos, sílabas sin sentido, como si no pudiese encontrar palabras mejores para articular las influencias que se amontonan fuera de su ventana en São Paulo. Es un hombre pobre del nordeste que ve la gran ciudad con los ojos y oídos de un poeta. Su música descubre belleza en lugares extraños y nos da esperanza", escribió.
En 1990 publicó en su sello Luaka Bop un recompilatorio, The best of Tom Zé, a partir de discos de los setenta como Estudando o Samba y Todos os olhos, cuya portada, la foto de un ojo gigantesco - en realidad, un ano con una canica - pasó inadvertida a la censura.
La revista Rolling Stone considera The best of Tom Zé uno de los 10 mejores discos de los noventa. Tom Zé sale por primera vea de Brasil y actúa en Londres, Paris o Nueva York - el MOMA le abre sus puertas -. En 1992, graba The hips of tradition: the return of Tom Zé - primer trabajo inédito en 12 años - , al que seguirá Com defeito de fabricação, en 1998. The New York Times le ha comparado con Frank Zappa, recibe los elogios de Beck y, en Postmodern Platos, Sean Lennon, Stereolab, Amon Tobin o John McEntire (de Tortoise) remezclan sus composiciones.
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Tom Zé, que abre hoy el Festival de Otoño de Madrid, en la que va a ser su presentación en España, cuenta cómo fue salvado. "Estaba a punto de ir a trabajar en la gasolinera de un sobrin mío, cuando un periódico publicó que David Byrne me estaba buscando", dice por telefono desde su casa en São Paulo. "Curiosamente, ayer vi a la chica en cuyo piso nos encontramos, en el numero 269 de la calle Alagoas, esquina con Sabará. Cada vez que paso por allí, miro hacia la ventana del apartamento y hago el signo de la cruz por la suerte que tuve".
Antonio José Santana Martins, Tom Zé , nació en Irará, una población del interior del Estado de Bahia, em 1936. "Se vivía entonces allí como en la Edad Media", recuerda. "En el noroeste de Brasil hay un pueblo analfabeto a causa de la miseria a la que fue sometido durante siglos, como bien explicó Euclides da Cunha en Os Sertões, pero que ama la cultura de sus abuelos, esa cultura mozárabe que educó a los pueblos ibéricos en la Edad Media al contrario del resto de Europa, sometida a los bárbaros!, comenta. "En uno de sus libros de los sesenta, Arthur C. Clarke decía que si el francés Charles Martel no hubiese impedido el avane de la invasión árabe en la batalla de Poitiers en 732, y Europa hubiese sido educada por los árabes, estaríamos viajando hacia las estrellas y no hacia satélites".
De niño, en la tienda de telas de su padre, oyendo a los campesinos, Tom Zé aprendió a jugar cn las palabras, un placer que volvió a encntrar de mayor en los poetas conretistas. Y estudió música en la Universidad de Bahia, una continuación de la Escuela de Viena.
"Lo que me convirtió en compositor fueron mis deficiencias", afirma. "Me topé de inmediato con el hecho de ser un pésimo compositor, un pésimo músico y un pésimo cantante. Como no sabia hacer la música convencional, tuve que hacer siempre algo extraño. Caminar siempre fuera del límite de la cirunferencia que limitaba el universo de la música popular".
En 1978, con el dinero de la venta de su casa, construyó una serie de instrumentos - instronzémentos - en una tentativa de expandir el universo de la música popular. "En realidad, empecé a fabricarlos porque no tenía habilidad con los convencionales, así que tanto me daba tocar bocinas como guitarras", bromea. El primero y más sorprendente, el artesanal hertzé, especie de sampler antes de hora: "Grababa cintas tomando muestras de sonidos de diferentes discos, las hacía girar constantemente, y elegía el sonido de una desde un teclado fabricado en casa. Había leído en un libro e John Cage la frase de un arquitecto, `No es tiempo ya de pósesión sino de uso`, que me dejó totalmente perturbado". Unos instrumentos que Tom Zé ha recuperado recientemente para el disco Jogos de Armar, como el enceroscópio - encerador-licuadora-mezclador - o el buzinório - mesa de bocinas -."Se trata de aproximarse lo más posible a un lenguage musical con cosas que no hablan un lenguage musical".
"No se puede decir que yo tenga un gran éxito en Brasil, porque soy un artista que vende sobre los 40.000 discos y eso para las grandes compañias no es nada, pero hay un segmento del público que me sigue, se interesa por lo que hago, llena teatros", dice. Plenamente recuperado de sus problemas cardiacos, el año pasado editó el libro Tropicalista Lenta Luta, su respuesta a Verdad Tropical, de Caetano Veloso.
En Defeitos de Fabricação señalaba con ironía una serie de defectos de los habitantes del Tercer Mundo: soñar... "Defectos que causan mucha preocupación en nuestros pastronos del Primer Mundo porque nosotros somos androides que deberían unicamente trabajar. Pero después del trabajo, resulta que bebemos, cantamos, bailamos, amamos y, lo peor de todo, pensamos - ya les gustaría poder hacernos una lobotomía - . Todo eso es peligroso porque puede aumentar el tamaño del cerebro y pueden empezar a nacer Jesuscristos y Fidel Castros y Lopes de Vega y Cervantes",
A George Bush, al que le ha dedicado una canción en su último disco, Imprensa Cantada, lo considera una musa por su exceso de estupidez, prepotencia y truculencia. "Desde pequeño tuve que conformarme con no poder hacer música contemplativa. Una de las maneras de salvarme de no ser un compositor bien dotado fue hacer reportajes sobre lo que sucedía a mi alderedor. Mi música es siempre un camuflaje de la rebeldía, que en realidad ed el producto que fabrico, no arte".
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